En la Universidad Interamericana de Puerto Rico, la inteligencia artificial ya formaba parte del trabajo diario del profesorado antes de que existiera un plan formal de adopción. Gracias a las herramientas de diseño instruccional de Blackboard LMS, la institución ya usaba la IA para apoyar a los docentes en el diseño de sus cursos en línea. Ese uso temprano llevó a una pregunta más grande: ¿qué herramienta podía ayudar a optimizar el tiempo de los profesores y fortalecer su comunicación con los estudiantes? La búsqueda de una respuesta llevó a la institución directamente a Blackboard LMS: AVA.
El Reto
La necesidad nació del profesorado. En reuniones internas, los docentes plantearon una preocupación concreta: debían usar más la inteligencia artificial para sostener la comunicación constante y sustancial que exigen las agencias acreditadoras, sin que eso implicara una carga de trabajo adicional.
Detrás de esa necesidad operativa había un reto más difícil de nombrar. Buena parte del profesorado asociaba la inteligencia artificial con una amenaza directa a su rol: la idea de que la tecnología llegaba para reemplazarlos. El liderazgo institucional reconoció esta preocupación desde el principio. Como explicó la Dra. Zulma Figueroa, vicepresidenta asociada de Educación en Línea y vicepresidenta de Asuntos Académicos: “Las instituciones hoy en día no deben ver la IA como una competencia. Este ha sido el mayor temor que ha enfrentado la facultad
Cualquier plan piloto tendría que resolver ambos problemas a la vez: debía devolverles tiempo a los profesores y, sobre todo, demostrar que la IA estaba ahí para apoyarlos, no para reemplazarlos.
La Solución
Se necesitaba un enfoque integral que impulsara el piloto de AVA tanto de arriba hacia abajo como de abajo hacia arriba. Tras dialogar con los decanos académicos, la Dra. Figueroa presento la propuesta y dio paso a iniciar con el proyecto junto con su equipo de Educación en Línea. Esta propuesta tuvo el respaldo de la Vicepresidencia de Asuntos Académicos de la institución.
Ese respaldo se reforzó con un trabajo institucional más amplio que ya estaba en marcha: la oficina de la presidencia ya venía desarrollando lineamientos y políticas para una adopción responsable de la IA, lo que le dio al piloto una base institucional sólida.
Con ese respaldo asegurado, el equipo reunió a la comunidad de aprendizaje docente para presentar el proyecto e inició el proceso de selección del profesorado participante. La decisión final quedó en manos de los decanos académicos, quienes eligieron al menos un profesor por unidad académica, en disciplinas tan distintas como educación, consejería, inglés, matemáticas, administración de empresas y ciencias de la computación. Esa diversidad fue intencional: reflejaba la variedad real de cursos en línea que ofrece la institución.
Antes de pedirle a nadie que usara la herramienta, el equipo priorizó la orientación. Los decanos de cada departamento les explicaron el proyecto a sus profesores y luego los invitaron a participar. Ese orden —primero entender, después adoptar— resultó ser una de las decisiones más importantes de todo el proceso.
Tampoco fue un esfuerzo solitario del equipo de Educación en línea. A su lado trabajaron el equipo de Blackboard, los diseñadores instruccionales de cada unidad académica, los directores de educación a distancia de cada programa, la administración central, que respaldó el proceso, y el equipo de tecnología.
El Resultado
La adopción se dio de forma natural, impulsada por la actitud positiva, el entusiasmo y la participación activa del profesorado durante todo el piloto. Como destacó la Dra. Figueroa: “Los profesores y las iniciativas de enseñanza y aprendizaje son irremplazables, pero el apoyo de la IA es necesario.” El piloto confirmó esa idea. La enseñanza y el aprendizaje siguen dependiendo de la experiencia, el criterio y la conexión humana de los educadores. Lo que AVA les dio fue el tiempo y la capacidad de respuesta que necesitaban para concentrarse más en el éxito de sus estudiantes.
“La inteligencia artificial no es solo generativa, no es solo para producir contenido. Está ahí para apoyar los procesos y la comunicación que tanto importan en los entornos de aprendizaje virtual.”
El efecto no se quedó dentro del aula virtual. Para los estudiantes que ya usan la IA generativa en su día a día, la adopción de esta tecnología por parte de la institución ha sido bien recibida. Más que centrarse solo en generar contenido, ofrece un apoyo significativo y siempre disponible que mejora la experiencia estudiantil. El resultado es un mensaje simple pero contundente: la Universidad Interamericana de Puerto Rico lidera con innovación.
Los estudiantes ahora cuentan con nuevas formas de recibir apoyo a través del asistente virtual, gracias a “Blackboard, que nos ha apoyado 100% en este proceso de innovación tecnológica.”
Epílogo
Para la vicepresidenta asociada de Educación en Línea, la lección central del piloto no fue técnica, sino de secuencia: primero orientar, después adoptar. Explicar bien la herramienta y darle a la gente espacio para entenderla es lo que convierte la adopción en algo genuino y no impuesto. El proyecto, insiste ella, solo funciona si es una ganancia para todos los involucrados: la institución, la empresa, el profesorado y los estudiantes.
La Dra. Figueroa concluye que el horizonte es más una visión que un plan definido. Cree que la inteligencia artificial todavía tiene mucho que aportar al diseño instruccional y a la comunicación en la educación virtual, y ve un papel aún más grande para AVA como puente en los momentos en que un estudiante no puede contactar de inmediato a su profesor: un asistente capaz de decir “Aquí estoy, puedo ayudarte” en lugar de dejarlo sin respuesta. Su recomendación para otras instituciones que estén considerando el mismo paso es directa: empezar ahora y respaldarlo por completo.
“La inteligencia artificial está aquí para apoyar. No reemplaza al profesor.”
